[...]habíamos bebido pero éramos consciente de todo lo que hacíamos y él quería pero, me dio vergüenza e inseguridad y, no lo hice. No pasó nada. Y yo boba de mí, ahora me cago en mis muertos. Quizá ese no era el momento. Solo lo conocía de una noche. En realidad conocí a mil chicos esa noches. Todos majos pero él, oh, él. Habrían sido las mil caricias que me hizo las que me hizo que me atrayera. Habrá sido esos abrazos intentos e inesperados que me daba y que quería que fueran infinitos. Esos momentos en los que estábamos hablado y mis amigas se iban para dejarnos a solas como si no supieran nada del asunto. Un abrazo. Un ¿estás bien? Un "sí" falso. Seguido de otro abrazo. Son detalles pero que te llenan como si fueran miles. Eran las 3 de la mañana, me apoyo en la ventana, miro la calle, está vacía, vacía de espacio, pues sigue estando llena de gente, gente que quiere diversión, y luego estoy yo, siguiendo mirando por la ventana. Miro al cielo. Miro por encima de mi hombro y ahí estaba él. Mi amiga se va de nuevo. Nos quedamos solos de nuevo.
-Estaría guay escupir desde la ventana.
-No te atreves... ¿te atrevés?
-Ahora tú.
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jueves, 23 de junio de 2011
¿Dónde están los besos que me debes? En cualquier esquina.
[...]habíamos bebido pero éramos consciente de todo lo que hacíamos y él quería pero, me dio vergüenza e inseguridad y, no lo hice. No pasó nada. Y yo boba de mí, ahora me cago en mis muertos. Quizá ese no era el momento. Solo lo conocía de una noche. En realidad conocí a mil chicos esa noches. Todos majos pero él, oh, él. Habrían sido las mil caricias que me hizo las que me hizo que me atrayera. Habrá sido esos abrazos intentos e inesperados que me daba y que quería que fueran infinitos. Esos momentos en los que estábamos hablado y mis amigas se iban para dejarnos a solas como si no supieran nada del asunto. Un abrazo. Un ¿estás bien? Un "sí" falso. Seguido de otro abrazo. Son detalles pero que te llenan como si fueran miles. Eran las 3 de la mañana, me apoyo en la ventana, miro la calle, está vacía, vacía de espacio, pues sigue estando llena de gente, gente que quiere diversión, y luego estoy yo, siguiendo mirando por la ventana. Miro al cielo. Miro por encima de mi hombro y ahí estaba él. Mi amiga se va de nuevo. Nos quedamos solos de nuevo.
-Estaría guay escupir desde la ventana.
-No te atreves... ¿te atrevés?
-Ahora tú.
-Estaría guay escupir desde la ventana.
-No te atreves... ¿te atrevés?
-Ahora tú.
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