viernes, 3 de junio de 2011

Allí donde solíamos gritar


¿A que no sabes dónde he vuelto hoy?
 Donde solíamos gritar.
 Diez años antes de este ahora sin edad
 aún vive el monstruo y aún no hay paz. 

Y en los bancos que escribimos
 medio a oscuras, sin pensar,
 todos los versos de "Heroes"
 con las faltas de un chaval,
aún están.
 Y aún hoy, se escapa a mi control,
 problema y solución,
 y es que el grito siempre acecha,
 es la respuesta.
 Y aún hoy, sólo el grito y la ficción
 consiguen apagar
 las luces de mi negra alerta.
 Tengo un cuchillo y es de plástico
 donde solía haber metal,
 y el libro extraño que te echó de párvulos, 
sus hojas tuve que incendiar.

Y en los hierros que separan
 la caída más brutal
siguen las dos iniciales 
que escribimos con compás. 
Ahí están...

 vertical y transversal
, soy grito y soy cristal,
 justo el punto medio,
 el que tanto odiabas
 cuando tú me repetías que 
te hundirá y me hundirá,
 y solamente el grito nos servirá. 
Decías "es fácil" y solías empezar.
 Y es que el grito siempre vuelve 
y con nosotros morirá,
 frío y breve como un verso,
 escrito en lengua animal. 
¡Y siempre está!

 

Y ya está, ya hay paz,
 oh, ya hay paz.
 ¿Por quién gritaba?
 Lo sé y tú no
 preguntabas,
 tú nunca, no.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

viernes, 3 de junio de 2011

Allí donde solíamos gritar


¿A que no sabes dónde he vuelto hoy?
 Donde solíamos gritar.
 Diez años antes de este ahora sin edad
 aún vive el monstruo y aún no hay paz. 

Y en los bancos que escribimos
 medio a oscuras, sin pensar,
 todos los versos de "Heroes"
 con las faltas de un chaval,
aún están.
 Y aún hoy, se escapa a mi control,
 problema y solución,
 y es que el grito siempre acecha,
 es la respuesta.
 Y aún hoy, sólo el grito y la ficción
 consiguen apagar
 las luces de mi negra alerta.
 Tengo un cuchillo y es de plástico
 donde solía haber metal,
 y el libro extraño que te echó de párvulos, 
sus hojas tuve que incendiar.

Y en los hierros que separan
 la caída más brutal
siguen las dos iniciales 
que escribimos con compás. 
Ahí están...

 vertical y transversal
, soy grito y soy cristal,
 justo el punto medio,
 el que tanto odiabas
 cuando tú me repetías que 
te hundirá y me hundirá,
 y solamente el grito nos servirá. 
Decías "es fácil" y solías empezar.
 Y es que el grito siempre vuelve 
y con nosotros morirá,
 frío y breve como un verso,
 escrito en lengua animal. 
¡Y siempre está!

 

Y ya está, ya hay paz,
 oh, ya hay paz.
 ¿Por quién gritaba?
 Lo sé y tú no
 preguntabas,
 tú nunca, no.

No hay comentarios:

Publicar un comentario